En un poblado de México, una celebración patria terminó generando polémica luego de que un niño fuera lanzado envuelto en la bandera de México, en una representación del histórico episodio de Juan Escutia.

La intención pudo haber sido rendir homenaje a uno de los símbolos más conocidos de la historia nacional, pero la pregunta es inevitable: ¿hasta dónde debe llegar una representación escolar o patriótica cuando implica poner en riesgo a un menor?

La historia se enseña, se recuerda y se representa, pero la seguridad de los niños debería estar por encima del espectáculo.

🇲🇽 Homenajear a nuestros héroes no debería significar repetir literalmente escenas que puedan resultar peligrosas. La patria se honra con respeto, pero también con responsabilidad.

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